MOTIVOS ECONÓMICOS, GEOGRÁFICOS, HISTÓRICOS, LINGÜÍSTICOS Y ESPIRITUALES PARA LA UNIDAD IBÉRICA

La situación geográfica de la Península Ibérica es única en el mundo. La Federación Ibérica Democrática (FID), sin ignorar la historia, parte de la situación actual de ausencia de fronteras entre los países y del reconocimiento de las identidades culturales de todos los territorios, peninsulares e insulares, pertenecientes a los Estados.

Portugal y España comparten una unidad geográfica que se manifiesta en la larga frontera común (1214 km), en el cruce de importantes ríos (Miño, Duero, Tajo, Guadiana), en el mismo clima, misma economía que produce los mismos alimentos: aceite de oliva, vino, cereales, leguminosas, pesca, carnes...; mismo aprovechamiento de la tierra de base romana y árabe, o mismo tipo de sociedad vinculado a la comarca y valle de origen. Portugal y España participan de una historia, en ocasiones común, otras veces paralela, con una evolución coherente y diferenciada del resto de Europa.

Los idiomas español y gallego – portugués son muy semejantes y permiten una elevada intercomunicación entre hablantes. También con el catalán y con otras lenguas europeas como italiano y francés.

La unidad ibérica, desde el acuerdo y no desde la imposición bélica, supone la aceptación de las identidades de todos los territorios históricos y la atención por igual de las necesidades y el progreso de sus ciudadanas y ciudadanos.

Un Estado plurinacional ibérico (de cerca de 60 millones de habitantes, a la par de Francia, el Reino Unido, Italia), a través de la Federación Ibérica Democrática, significa aunar esfuerzos, sumar recursos y capacidades, y significa constituir una realidad más influyente y determinante en las decisiones de la UE.

Estamos unidos por lazos culturales, sociales, políticos e históricos. Iberia resultaría ser el país con mayor extensión de la Unión Europea y el quinto en población con casi 60 millones de habitantes. Sin tener en cuenta el potencial incentivador que la Federación supondría, la suma del Producto Interior Bruto daría como resultado una poderosa economía. Iberia conseguiría ser el país más turístico del Mundo, nos pondríamos a la vanguardia de la UE, un país pionero, poderoso, orientado al bienestar social, económico, político y con oportunidades.

La proyección de ese Estado en Iberoamérica sería absolutamente incontestable al aglutinar entre español y gallego-portugués alrededor de 700 millones de hablantes (con países como Brasil, México, Argentina, Perú, etc.), una gran fuerza cultural y económica en todo el mundo.

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